Paco Segura se jubila tras quince años de servicio, profesionalidad y responsabilidad, doce de ellos como jefe de almacén

Francisco Segura Gilabert es, y ya será siempre, una institución en Grupo Agroponiente. Tras cumplir quince años en la empresa, doce de ellos como jefe de almacén, este mes se jubila “con bastante pena, porque esto es como una familia y el ambiente ha sido siempre excepcional”. Para él, Grupo Agroponiente es “familiar; simplemente familiar”.

Profesionalmente empezó como mozo, más tarde llegó al puesto de jefe de línea y pronto dio el salto a la jefatura de almacén, “pero insisto, ocupe cada uno el puesto que ocupe, aquí siempre hemos trabajado en equipo, como una auténtica familia”.

Paco, como todo el mundo lo conoce en la empresa, afirma que “hay una parte importante de mi vida, vivida de una manera muy especial, puesto que he estado muy unido a mis compañeros, con una gran armonía y con una gran alegría. No es fácil para mí expresar lo que he sentido aquí todos estos años”.

Y todo ello con una gran y doble responsabilidad, puesto que por sus manos ha pasado, en todos estos años, el alimento que posteriormente han consumido miles de personas en decenas de partidos. “Es evidente que es una responsabilidad muy grande, puesto que ha sido una gran experiencia y responsabilidad, que hemos compartido todos los integrantes del equipo profesional de la empresa y trabajando con grandes cadenas y todo tipo de empresas”, afirma con orgullo, pero al mismo tiempo con gran humildad.

Y por otro lado, otra responsabilidad trascendente: la de dar el máximo cuidado al producto salido del esfuerzo de las familias de productores almerienses, “ya que todos estos productos han partido del esfuerzo y el trabajo de los agricultores, que lo cultivan con delicadeza y conocimiento, para que nosotros seamos capaces de darle valor de cara al mercado”.

Paco Segura se dedicará ahora a su esposa, sus hijos, su familia y a sí mismo, después de haber dado quince de los mejores años de su vida a un proyecto empresarial pero también “familiar”, como él mismo dice, al sector agro y al campo almerienses, convirtiéndose en un ejemplo de profesionalidad, abnegación, responsabilidad y espíritu de servicio.